miércoles, 18 de noviembre de 2015

CAPITULO 44




Ella se pasó lo que le quedaba de vacaciones, encerrada en el departamento de Marcos. No tenía ganas de volver al suyo y que montaran otra guardia periodística ahí.


El salía a entrenar, a trabajar, y hacía todas las compras.


Sus abogados estaban haciendo lo posible para solucionar el problema, pero aparentemente, alguien los había fotografiado dándose un beso, y eso hacía que ninguno de los medios quisieran dar un paso atrás.


Eran la pareja más caliente del momento.


Irónicamente, ellos, se habían acercado poco más de lo que mostraban las fotos.


Seguían con la filosofía de ir de a poco. Había explicado la situación a su familia, así que entendían que ella no
quisiera viajar. El solo hecho de imaginarse la terminal llena de fotógrafos y ningún lugar a donde escapar, le daba escalofríos.


Dos días antes de que ella tuviera que volver al trabajo, tras varias cartas documentos y repetidas denuncias, lograron que los dejaran tranquilos.


—No van a estar en la puerta, rubia, pero que no te sorprenda verlos por ahí cada tanto. – le dijo Marcos un día.


—Vos no te hagas problema.Mañana tenés un partido importante. No quiero que esto te afecte. Con el tiempo se aburrirán y no nos van a perseguir más. En serio, ya no me molesta. – le dijo Paula sonriendo.


El se acercó y le dio un rápido beso en los labios antes de acostarse a dormir.


Ella se había quedado levantada. No tenía ganas de dormir. 


El día siguiente, volvería a la productora. En donde Pedro, iba regularmente. Un sentimiento de vértigo se instaló en su estómago. Lo vería?


Desbloqueó su iPad, y se concentró en su itinerario de las próximas semanas.


Los preparativos y la producción de la campaña que ella tenía a cargo. Su primera producción.


Trabajó hasta que el sueño la venció.



****


Había dejado de ver tele, o entrar a sitios de noticias en internet. En todos lados estaba plagado de fotos de Paula y
Marcos. La pareja del momento.


Ya era demasiado con recrear el momento en que él mismo los había visto, una y otra vez en su cabeza. Tener que verlos en fotos ampliadas por toda la ciudad, era una verdadera tortura.


Dio un sorbo rápido a su whisky, sin dejar de mirar su celular.


Estaba borracho, y no era, ni por lejos, el mejor momento para tomar ese tipo de decisiones, pero se le estaban
acabando las opciones.


En un acto de desesperación, llamó a la productora N, y habló con el director general.


Era hora de hacer algunos cambios.



****


Estaba abrazada a Marcos, desde hacía unos minutos. O tal vez horas. Era el momento de ir al trabajo, y todavía no
se sentía lista de dejar el departamento.


No le había dicho a su amigo, que su miedo no se debía a los periodistas, ni a los fotógrafos. Tenía miedo de ver a
Pedro.


Ese último mes y medio, se había refugiado en los brazos de su amigo, era su nuevo hogar y le aterrorizaba dejarlo.


—Vamos rubia, no te angusties. En unas horas, voy, te busco y nos vamos a comer. Querés?


—Si. – le dijo ella soltándose de a poco.


Buscó sus cosas y se dirigió a su trabajo. Su amigo no había podido llevarla, porque tenía el partido, así que se tomó un taxi.


No quedaba lejos, pero no podía arriesgarse a que caminando, se lo encontrara.


Cuando llegó a la productora, algo había cambiado. Los técnicos, estaban reunidos en la sala de post producción.


Encontró a Martín, con el único que había hablado en esos meses de trabajo, y este le hizo seña para que se acercara.


—Hola Paula. Qué tal las vacaciones?


—No viste las noticias? – preguntó ella levantando una ceja.


Su compañero se rió, pero después hizo un gesto de disculpa, y la sujetó del hombro, como queriendo expresarle que lamentaba lo que le estaba pasando.


—Bueno, qué es todo esto? Qué hacemos reunidos acá? – dijo ella cambiando de tema.


—El jefe quiere decirnos unas palabras antes de empezar.


Ambos encogieron los hombros y esperaron a que llegara.


Entonces apareció. Eduardo, estaba con unas carpetas en la mano, y a su lado, él.


Pedro.


Mierda.











CAPITULO 43




Paula había llegado al departamento sin aliento. No podía pensar claramente.


Lo había tenido tan cerca. Todo su cuerpo le dolía por querer abrazarlo, contenerlo, besarlo.


Cómo había hecho todo ese tiempo, para vivir sin verlo?


Era como dar 20 pasos hacia atrás después de haber estado todo un mes entero para dar solo uno hacia delante.


Las lágrimas le caían por las mejillas.


Se acostó en la cama y se dejó llevar.


Tenía miles de sentimientos agolpados en el pecho, luchando por salir. Le había dicho que no había estado
con Rebeca. Para qué seguía mintiéndole?


Si ella le había importado tan poco como para mandar a la mierda la relación, para que se seguía tomando
esas molestias?


Hasta se lo veía angustiado.


Qué era todo eso? Una actuación?


Para qué?


No entendía, no le cerraba. De repente todo ese dolor, toda esa tristeza, se transformó en ira.


No iba a dejar que siguieran metiéndose con ella.


Si su ex David, tenía razón, ella tendría que despertarse, y dejar de ser tan ingenua.


Mañana sería un nuevo día.


Una nueva Paula.


Esa mañana se levantó mejor que de costumbre. No había tenido ningún sueño deprimente, y la llenaba una sensación de optimismo ante su nueva perspectiva. Se sentía bien.


Marcos no entrenaba ese día, y le propuso ir a pasear.Paula, se había negado al principio. La idea de salir a la calle, en donde podía encontrarse con Pedro la asustaba, pero finalmente tras la insistencia de su amigo, había aceptado.


Aprovechando que el día estaba caluroso, se cambiaron con la ropa de deporte, y trotaron por la costanera.


Cada tanto él la hacía llevarse un dedo al cuello y tomarse el pulso, o acelerar el paso. Era, en parte, como tener un personal trainer. Uno, que además de ser su mejor amigo, era un deportista reconocido. Y era sexy. Muy sexy.


Mientras corrían, había visto como todas las mujeres lo miraban.


Era todo un espectáculo, cada vez que flexionaba sus músculos, o se estiraba, o corría con cara de concentración. Realmente podía entender por que todas suspiraban, y se
quedaban babeando cuando pasaban cerca.


Habían encontrado unos bancos, y los estaban usando para seguir con el entrenamiento. Estiraban los músculos, y
hacían fuerza de brazos o abdominales.


Marcos, la ayudaba sujetándola por la cintura, mientras la alentaba a que hiciera más de lo que podía.


—Me voy a morir, morocho – le dijo cuando pensaba que todo su abdomen se estaba prendiendo fuego por el ejercicio.


—No rubia, para nada. Además si te morís quien me va a cocinar? – le dijo él acercando su cara a la de ella.


Paula se rió. Tomándolo por el rostro se acercó más hasta estar casi pegada a su boca.


—Sos un interesado… te gusto nada más porque se cocinar. – le dijo rosando sus labios.


El se rió, y asintió, mientras empezaba a besarla.


Paula se agarró a su cuello, y lo besó con ganas. La estaba pasando bien con él.



****


Pedro había salido a la agencia. Había decidido dejar el auto, así tenía tiempo para aclarar sus pensamientos mientras caminaba. El día estaba soleado, y hacía un poco de calor.


Le haría bien el aire libre.


Se paseó por la costanera, distraído en sus pensamientos. Qué estaría haciendo Paula ahora? Estaba de vacaciones en la productora, así que no estaba trabajando.


Pensaría en él? Lo extrañaría como él la extrañaba?


Ella era la protagonista de todos y cada uno de sus pensamientos. Por eso no le extrañó, cuando escucho su risa.


No sería la primera vez que la sentía en su mente. Sonrió.


Pero las risas se hicieron más fuertes. Levantó la vista, buscándola.


Estaría cerca?


Y entonces la vio. Había salido a entrenar. Estaba hermosa en ropa de deporte, nunca la había visto así.


Marcos la estaba ayudando a hacer abdominales, mientras decía algo que a ella le resultaba graciosísimo.


Pero entonces, vio algo que lo dejó con los ojos abiertos. No, no podía estar viendo bien.


Pero si.


Ella lo sujetaba del rostro y lo besaba. Su amigo, le devolvía el beso sonriéndole, y abrazándole la cintura.


Todo el cuerpo se le tensó. Dio un paso para atrás, y sintió como su corazón, se le partía en mil pedazos.


Sintió un nudo en la garganta, que le ardía.


Dio media vuelta, y se marchó.



****


Habían entrenado toda la mañana, y se morían de hambre. Así que buscaron un lugar en donde comer.


Habían elegido un lugar de comida rápida, porque no estaban vestidos como para ir a un restaurante, y tampoco
tenían ganas de ir a uno.


Disfrutaron de una comida relajada, mientras charlaban.


Cuando terminaron, salieron, para dirigirse al departamento, pero no se les hizo fácil.


Aparentemente, alguien del local, había alertado a los medios de la presencia de Marcos, y ahora había miles
de periodistas y fotógrafos en la entrada, bloqueándola.


Su amigo, maldijo mirando a los encargados del negocio, que ahora se hacían los distraídos.


—Rubia, vos no digas nada. Yo te cuido. – le dijo y la tomó por la mano.


Marcos, la había casi rodeado con su cuerpo, empujando con sus manos a los que le acercaban algún micrófono. Y así, a duras penas, llegaron al edificio en donde una lluvia de flashes, habían tomado como ellos entraban juntos, y no
volvían a salir.


A la hora, ella se asomó por la ventana. Estaban ahí todavía, esperando que alguien apareciera.








CAPITULO 42





Ella lo miraba. No tenía sentido correr, la alcanzaría. Ahora que lo había visto en persona después de pensarlo
tanto, todas sus fuerzas se desvanecían.


—Te extraño, Paula. Por favor te pido, dejame hablar dos segundos, te cuento como fueron las cosas y después si querés te vas. – Le decía él, suplicante.


—Tenés 2 segundos y después me voy a ir. – le dijo ella sin mirarlo.


El suspiro, tratando de recuperar el aire tras la carrera de recién.


—Paula yo nunca estuve con Rebeca. Ella entró a mi cuarto, se puso mi camisa. Yo no estaba ahí, era otra persona, un productor de hecho. Cuando Flor me contó lo que habías visto, la enfrenté. No trabaja más para la agencia.


—No tiene sentido. Cómo sabía Rebeca cuando conectarse a Skype desde tu computadora y hacer todo ese numerito? No tiene sentido, Pedro. Por favor, no me hagas pasar por tonta.


—Paula, te juro que no sé, pero voy a averiguar. Como sea.


Paula no terminaba de creerle, aunque le hubiera gustado. 


Todo hubiera sido tan simple.


No podía dejarse engañar. Por mucho amor que sintiera, ella se tenía que querer más.


—De todas formas, Pedro. Así fuera cierto. Cuánto tiempo va a pasar para que algo más nos separe? Vos mismo me
dijiste que ibas a arruinar todo…que no tenías novias, que no sabías nada de esto…Era cuestión de tiempo.



****


Pedro le dolían sus comentarios. Otra vez estaba usando sus palabras en su contra. Dispuesto a hacer lo mismo, le
dijo, bajando la voz.


—Me prometiste que si arruinaba las cosas, no me ibas a odiar.


Paula se quedó callada, mirándolo.


Una tentativa de sonrisa, tirando de la comisura de sus labios.


—Y no te odio. Nunca te voy a odiar. – dijo evitando su mirada.


—Seguís sintiendo lo mismo por mi? – contraatacó.


Ella suspiró, y ahora más segura, lo miró.—Ni siquiera podés decir las palabras, Pedro. Ves? A eso me refiero. No te voy a responder, no te lo mereces. No te odio. Y con el tiempo, te voy a perdonar. Igual que perdoné a David.


Pedro hizo un gesto de disgusto. Lo estaba comparando con ese idiota?


Tensó la mandíbula.


—Yo no soy como él. – le dijo entre dientes.


—No. Sos peor. – y con esa última palabra que quedó resonando en su cabeza, ella se marchó.


El, se había quedado parado en plena calle. No le parecía justa la comparación.


El no era una basura. Jamás haría nada para dañar a Paula.


Desde un principio, había querido protegerla. Ella ahora no podía verlo, estaba demasiado enojada, había perdido su confianza.


Pero él no se daría por vencido. La iba a volver a ganar.


Ese último mes había sido una tortura. Cada pequeño detalle de su vida, le recordaba a Paula. Había ido a buscarla a su casa por días, solo para darse cuenta de que ella no estaba allí.


Pensó que se habría vuelto a Córdoba, pero después de ir, y hablar con su hermano Nico, se dio cuenta de que tampoco estaba con su familia.


Antes de irse le hizo prometer que no diría nada a Paula. No quería que se enojara más.


Flor, no le atendía el teléfono, y las veces que había ido a buscar a Paula, se la había encontrado sola, o con algún
chico desconocido. Pero nunca con ella.


Se estaba volviendo loco. Había considerado la posibilidad de que hubiera vuelto con David. O que estuviera viendo a alguien más. Pero no había rastro de ella.


Una noche, él estaba caminando por el puerto, porque no podía dormirse, y la había visto tomarse un taxi con su
amigo Marcos. Sin dudarlo, los siguió, entraban en su departamento.


Después de todo, ella siempre se refugiaba en su amigo. Era lógico que se estuviera “escondiendo” en su casa.


Esa noche, había estado paseando, como siempre hacía ahora, hasta que la vio.


Allí estaba, parada. Tan cerca de él, después de tanto tiempo. Ohh Dios… – pensó. Cuanto la había extrañado. 


Solo mirarla, era como volver a ver luz en un túnel oscuro. 


La necesitaba.


Sabía que no iba a ser fácil, pero lucharía por ella.














AVISO!!!!!!




QUERIA AVISARLES QUE POR DOS SEMANAS NO VOY A SUBIR LA NOVELA ( POR RAZONES DE TRABAJO)


ASI QUE A PARTIR DEL 22 DE NOVIEMBRE HASTA EL 6 DE DICIEMBRE NO VA A HABER NOVELA