martes, 10 de noviembre de 2015

CAPITULO 16




Paula entró a su casa, sintiendo que se había metido en un problema grande. Ese último beso, la había dejado muy confundida. Sabía que ya estaba enganchada.


Iba a salir de eso sufriendo.


Pensó, irónicamente, que por lo menos podía huir de Buenos Aires, y volver a Córdoba.


Ahora había algo más importante que tenía que hacer.


Prendió su celular, e ignoró los mensajes y llamados de David. Tenía un mensaje de Flor, que le decía que la había visto con Pedro, y quería detalles. Y un mensaje de Marcos, que decía que hoy a la noche, cuando volviera del partido, la iba a llamar.


Vió el reloj, y todavía tenía una hora para que la llamara.


Le dió un poco de culpa no contestarle a su ex, así que finalmente lo agregó a Facebook y tipeó un rápido mensaje a su celular:
“Hola nene. No te contesté porque estaba en el trabajo. Era urgente? Que necesitas? ”


Y mientras esperaba la respuesta, marcó el número de su amiga Flor que atendió al tercer timbrazo.


—Hola Pau!!!! Tenés mucho para contarme… —le dijo riéndose.


—Sii… tengo cosas para contarte. Pero antes que nada. Hablaste con Coty?


—No. Desde ayer en la previa no hablo con ella.


—Ah ok. Bueno que querés que te cuente?


—Qué??? Qué hacías con el inglés, por ejemplo?


—Y nada, estuvimos juntos nada más.


—Me hiciste caso?


—Si, te hice caso. — dijo Paula, agradeciendo que su amiga no estuviera ahora con ella para darse cuenta de lo roja que se había puesto.


—Y que tal?


—Increíble Flor, no sabés lo que fue. Bah, capaz sabes porque alguna de tus amigas te contó. Pero fue… no sé. Lo que me hacía falta.


—De una! Eso te decía yo. Mientras tengas las cosas claras y hasta donde tenés que ir, y a donde no. Es lo mejor que podrías haber hecho.


No le iba a confesar a su amiga hasta que punto le gustaba Pedro. Ella se lo olería de todas formas.


Su último comentario había salido con tanto veneno como había podido.


Pero aun así, había cosas que si quería decirle. Le quería pedir ayuda.


—Flor, vos que sabes mas de estas cosas. Como se hace para tener este tipo de… relación?


—No es que haya reglas. Yo diría que mas bien, te puedo dar tres consejitos.


—Decime.


—El primero, no te encariñes. El segundo, nada de reclamos. Vos no los hagas, y tampoco dejes que te los hagan. Y el tercero, aunque parezca una obviedad, CUIDATE. Y no solamente te digo que cuides tus sentimientos.


—Si, eso está cubierto.


—Bueno, ya está entonces. Que más querés saber?


—No se, por ejemplo mientras estaba con él, David me llamó. No le dije quien era y tampoco él me preguntó.


—Obvio, a ningúno le tiene que importar la vida del otro, Pau. Esto es así. Cuando conoces mucho de la otra persona, te podes enganchar. El tema de los exs, es peligroso. Hay celos y esas cosas que no tienen nada que ver.


Pedro celoso? El, que podía y que de hecho iba a estar, con cuanta modelo se le pusiera en su camino. No lo veía posible.


—Si se van a ver seguido, va a ser eso. Van a tener un poco de sexo y después se visten, y como si nada. Sin reclamos, y sin horarios. Cuando les pinte a los dos.


—Es que ni eso se. No se si va a ser algo que va a volver a pasar. El no me dijo nada.


—Y, si vos querés, búscalo vos.


—No hay forma. Esta bien que esté tratando de abrir mi mente, y me esté relajando en muchas cosas, pero me parece que eso es mucho más de lo que puedo hacer.


Después de un par de preguntas a Flor, más bien técnicas, cortó y se sentó a esperar que Marcos la llamara. Estaba nerviosa. No sabía que había pasado anoche con Coty. Si estaba enojado con ella?


Mientras esperaba, entró un mensaje de David. Era largo y estaba dividido en dos. El primero decía:
“No te hagas drama, no era urgente. Te quería contar que el fin de semana que viene voy a andar por allá por Buenos Aires”


En el segundo agregaba:
“Me quedo hasta el lunes en un hotel en puerto madero, tu vieja me dijo que vivís cerca. Por ahí nos podemos ver un ratito. Si querés. ”


Paula sonrió dándose cuenta de que le dejaba la opción de decir que no. No era como los mensajes que le había mandado antes, en donde le escribía como si ella fuera a caer de nuevo a sus pies, hasta llamándola de formas cariñosas. Había sido un mensaje de amigos.


Rápidamente le contestó.


“Dale, avísame cuando estés acá, y te muestro mi facu. El fin de semana tengo una producción de fotos. El viernes. Pero después puedo cuando digas”


El le contestó.


“Yo llego el jueves. Te escribo cerca de ese día con mas novedades: —D“


Se alegró de que David, ya no iba a ser un problema en su vida. De a poco venir a Buenos Aires, valió la pena, se dijo.


Entonces sonó su celular. Marcos.


—Rubia, como estás? Todo bien?


—Yo si. Vos?


—Y…maso. Tenías razón. A Coty no le cae muy bien el tema de cómo bailamos.


—Pero, por que? Que pasó? No le habías explicado que éramos amigos. Nada más que amigos?


—Si, le conté todo. Le conté de la noche que nos conocimos. Le conté todo.


Silencio.


—Y qué te dijo?


—Me dijo que capaz, éramos amigos porque vos no habías querido más, pero que yo me había quedado con todas las ganas.


—No! Y qué le dijiste?


—Que no era así. Que yo quería estar con ella.


—Querés que le hable yo?


—No, dejá. No quiero que te pelees por mi culpa. Ella está enojada conmigo. No con vos. Pero si vas y le hablas va a pensar que nos estamos poniendo de acuerdo y es peor.


—Ok. Y en qué quedaron?


—En que quiere pensar un tiempo. Tiene que viajar a Mar del Plata para una sesión de fotos, y cuando vuelva vamos a hablar.


—Pero nosotros podemos seguir siendo amigos, no?


—Rubia, eso nunca cambia. Si Coty no confía en mi, no va a ser por vos. Después se va a perseguir con otra…y es así. No tiene nada que ver con vos.


—Ok. Uh morocho, me siento re culpable por lo que te pasa.


—No, olvídate. Me van a venir bien esos días a mi también. Ahora contáme vos que quiero saber.


Paula se rió y le contó lo que había pasado con Pedro, dejándose los detalles para ella, pero los hechos importantes. Marcos, también parecía estar contento porque ella se hubiera animado, y porque por fin estaba dispuesta a divertirse. Pero también, la aconsejó en cuanto a engancharse.


Sus amigos la conocían. Sabían que ella era sensible, romántica, noviera, estaba herida, venía de recuperarse de una decepción y para colmo de males, era muy insegura. Un combo complicado.


Pero en algún momento había que empezar a sanar.


Esa noche cayó agotada a su cama, y mientras pensaba en todo lo que había pasado ese fin de semana, se quedó dormida.



****


Ese lunes, empezó genial. Sus clases eran cada día mas interesantes. Hoy, habían tenido una práctica con luces de diferentes temperaturas. Pensó que podía tomar nota para las producciones con Eduardo. Algunas cosas que veía en el laboratorio de su facultad, las había visto en la productora.


Cuando llegó a la tarde, se dispuso a bajar las fotos que había tomado a la computadora.


Mientras esperaba la descarga se dijo que estaría bien conectarse un rato a internet. Le llamó la atención que en Facebook tenía muchos mensajes.


En ese momento su celular sonó. Era su hermano.


—Pau, viste las fotos?


—Hola, no? Yo también te extraño, yo también te quiero…


—Jajaja, no las viste. Fijate están en internet, te pasé el link de la página que las publicó.


—Que fotos?


No tuvo que volver a preguntar. En todas las portadas de los sitios de chimentos estaban las mismas 3 fotos.


En la primera estaba ella.


Si, ella.


Con los ojos cerrados abrazando por el cuello a Marcos, en el boliche de Córdoba. En la segunda, ella y Marcos estaban sentados en un bar de puerto madero, y ella se inclinaba para decirle algo al oído.


Aunque parecía que lo estaba por besar. Y la tercera era la peor de todas. Marcos la tenía rodeada por la cintura con un brazo, y con el otro, en gesto protector y cariñoso le tenía agarrada una mano mientras le besaba el cabello. Ella tenía la nuca apoyada a su pecho. Reconoció la foto de la misma noche del boliche en Córdoba.


Nunca le había importado mucho lo que los demás dijeran de ella. Pero eran otros ámbitos también. Marcos era un conocido futbolista y la noticia estaba tomando alcance nacional.


Se agarró la cabeza de pensar que Coty las vería. 


Seguramente ya las había visto. Le encantaban los sitios y programas mediáticos.


—No era que eran amigos Paula?? — le preguntó Nico, sacándola de sus pensamientos.


—ES mi amigo. Las fotos…no son lo que parecen. Que bronca!!! Ahora qué hago? Yo recién me estoy integrando en la provincia…y si me reconocen?


—Tengo una hermana famosa. No te fijaste que en Facebook todo el mundo compartió las fotos? Debes tener como mil peticiones de etiqueta.


—No, no vi nada. Últimamente ando en cualquiera.


Al rato su hermano cortó y ella se quedó mirando la pantalla del monitor. Mas tarde la había llamado Marcos. Se disculpó por no haberla llamado antes, pero había estado casi todo el día reunido con sus agentes y abogados para solucionar problemas que ya le estaban llegando por las benditas fotos.


También pensó en que David iba a ver las fotos, y se iba a poner peor de lo que estaba ese día que los vió en vivo y en directo. El todavía pensaba que Marcos era su novio.


Inevitablemente, pensó en Pedro. El también vería las fotos.


Pensó también con amargura, de que si las veía, probablemente no le importarían ni un poco.


Ya pasado el momento de shock, se detuvo a leer lo que ponían las notas. En varias las versiones eran distintas. Se habían inventado una película que no existía. Solamente había una constante.


Marcos García, con su nueva novia Cordobesa. Estarían viviendo juntos en Buenos Aires desde hacía por lo menos un mes, y estaban los dos totalmente enamorados.


Como la gente podía seguir consumiendo este tipo de basura? Era todo mentira. Habían inventado todo.


Un escándalo nunca favorecía a nadie que quisiera tener una carrera profesional seria y sólida.


Se quedó hasta tarde esa noche viendo videos, y links que le habían pasado sus conocidos, en donde la noticia aparecía.


Cerca de la medianoche, su celular sonó porque le habían entrado varios mensajes.


Marcos, que le decía que había hablado con sus abogados y que iba a tener que aparecer en uno de los programas a desmentir todo. Eso no le hacia mucha gracia, pero no le quedaban muchas opciones.


Tenía de sus amigas, que se reían y le tomaban el pelo, porque ellas sabían la verdad. Y tenía uno de David.


“Tengo una ex super famosa jajaja“


Ese mensaje, la hizo reír un poco. Después de lo tenso que había sido ese lunes, le hacía bien reír un poco.


El martes no fue mucho mejor. A la salida de la facultad, la habían seguido tres periodistas que quisieron hacerle una nota. Ella, por consejo de Marcos no podía hablar.


El miércoles la situación se estaba saliendo de sus manos. 


Su humor estaba por los pisos. Estaba segura de que si algún fotógrafo se le acercaba, ella lo iba a morder. Tenía que soportar comentarios como:
—Sos la nueva novia de Marcos García? Es verdad que estarían planeando casarse en el verano? Estas esperando un bebé de García?


Si hubiera estado de mejor humor, probablemente se hubiera reído de las ridiculeces que decían.


Pero aunque todas eran una absoluta mentira, ya había tenido que soportar que sus padres la llamaran dos veces por hora, para confirmar si lo que decían era cierto. Cada vez que salía una nueva infamia, la llamaban.


Ella estaba cansada, y tenía ganas de irse del país para que la dejaran en paz.


Cuando llegó a la productora, Eduardo la esperaba y obviamente, no fue la excepción en decirle que la había visto por todas partes con un chico. Pero claro, su jefe sabía que Marcos no era su novio. Porque Pedro se había presentado como tal.


A él, sí se tomó la molestia de explicarle, que en realidad con Marcos la unía solamente una amistad. Una fuerte amistad, pero nada más. Las fotos eran engañosas y tomadas en momentos que hacían parecer cosas que no eran.


Su jefe se rió, pero entendió. Aparentemente hacía años que trabajaba en el mundo de la farándula y sabía como eran esas cosas.


Se pasaron toda la tarde montando una escenografía para la producción de Pedro.


En el centro había un living con sillones y almohadones, tirados en el piso. Había una chimenea de utilería y algunos muebles reales.


Parte de la producción, tenían que hacerla en otras locaciones, por lo que la producción se dividía en dos días. El domingo iban a ir a una quinta que quedaba a un par de kilómetros de ahí.


Cuando faltaba media hora para la producción, la gente del catering empezó a llegar. Armaron una mesa con manteles blancos llenos de platos con frutas cortadas en cuadraditos, y sushi. En pequeños baldes habían colocado hielo y botellas de agua y lo que creía ella, que era champagne.


Mas luego, la gente de la agencia de modelos llegó. Todo el equipo de la dirección de arte y dos representantes de la marca de jeans.


Los de maquillaje armaron una mesa mas, para maquillar y peinar a los modelos.


Paula estaba distraída terminando de armar los trípodes para las tres diferentes cámaras que se iban a usar, cuando lo vió llegar.


Estaba vestido con una remera negra de mangas cortas, y un jean negro. Una vez más tuvo la impresión de que salía de una revista de moda. Y solamente llegaba de la calle, a cara lavada y sin photoshop.


Pero lo que le sorprendió más aun, es ver con quien había llegado.


Abrazada a su cintura, la modelo con la que lo había visto un par de veces, Rebeca.


Ella también estaba despampanante. Tenía una camiseta blanca, y unas calzas ajustadas negras, que le quedaban impresionantemente bien. Tenía el pelo recogido en un rodete desprolijo.


Se sintió un técnico más de los que estaban instalando las luces.


Ella se había puesto una musculosa negra y un jean oscuro ajustado. Podría haber sido peor, pero al lado de la modelo, ella, parecía una niña.


También notó, como a pedido de la modelo, habían puesto música. La típica música que uno se imagina hay en una sesión de fotos, o en una pasarela.


Era evidente el trato especial que se les daba a estos modelos. Ella llevaba poco tiempo trabajando en la productora, y era la primera vez que veía este tipo de atenciones.


Tenía que reconocer que, al margen de que se los trataba como si fueran super estrellas, eran los dos muy profesionales.


Los maquillaron en minutos, y colaboraban con la gente de 
vestuario y peinado para hacer todo de la mejor forma posible.


Su mirada se cruzó varias veces con la de Pedro, que cada vez que la veía, le guiñaba un ojo, le sonreía y le hacía un gesto de hola con la mano.


Ella sonreía y gesticulaba con su boca un hola sin que nadie pudiera oírla.



****


Pedro la había buscado con la mirada apenas había entrado. 


Los días habían pasado lentamente, y para su asombro, había estado deseando verla.


Y ahora ahí estaba. Se la veía profesional preparando los equipos. Se notaba que sabía lo que hacía. En varias oportunidades, la había visto retirarse el pelo detrás de las orejas, o morderse el labio.


Esos gestos que, ahora sabía, siempre hacía.


Inmediatamente, se acordó cuando los había hecho estando con él, en la cama.


Había tenido que obligarse a pensar en otra cosa, porque se le empezaba a notar las ganas que tenía de estar con ella. Y eso además de ser vergonzoso, era poco profesional.


Y así, la sesión empezó. Se tomaron algunas fotos individuales, en cientos de poses.








lunes, 9 de noviembre de 2015

CAPITULO 15




Paula, se sintió incomoda. Todavía tenía encima a Pedro, que no había dejado de besarla, y le acariciaba suavemente la cintura con una mano.


Que quería su ex un domingo? Se fijó la hora y eran las 2 y media de la tarde. En que momento se había hecho esa hora?


Sin pensarlo más, cortó. Al ratito volvió a sonar y volvió a cortar. Entonces volvía a sonar. Era ridículo. Molesta, apagó el celular y lo dejó en la mesa de luz de un golpe. Si tenía algo muy urgente para decirle, le podría dejar todos los mensajes que se le antojaran.



****


Pedro, se había quedado quieto. Le quiso preguntar quien era la persona que la llamaba y no quería atender. Pero se contuvo. Eso era mezclar las cosas. Y no quería confusiones. Y menos aun cuando no le quedaba del todo claro que era lo que realmente quería Paula.



****


Paula lo miró y le quiso contar quien la llamaba. Pero después pensó que quizá a él no le interesaba saber. No le había preguntado. No quería tomarse esas confianzas con él.


No sabía como se hacía en estos casos. Se estaba metiendo en una relación en la que no sabía las reglas. Iba a tener que hablar con Flor, o sus otras amigas, para preguntarle las dudas que tenía.


Si bien no habían hablado, el ambiente entre ellos, había cambiado. Se había roto el momento, y ahora estaban los dos distraídos cada uno en sus pensamientos.


Pedro, tratando de salvar la situación le sonrió y le dijo:
—Antes de ir a comer, querés que nos bañemos?


—Dale. — le dijo Paula devolviéndole la sonrisa.


No se había bañado nunca con David. Era algo nuevo para ella. Secretamente le encantaba que fuera con Pedro que lo iba a hacer por primera vez. No podía negar que el modelito le hacía sentir cosquillas en la panza y en todas partes.


Pedro la llevó al baño, que era igual de impresionante que el resto del departamento. Los pisos y las paredes eran de mármol, como todas las superficies.


Al final del baño, había una bañera en donde entraban por lo menos 4 personas, con hidromasaje y todo incluído. Estaba tenuemente iluminada por luces empotradas en tonos cálidos, que daban la sensación de ser luz de vela.


Pedro, tocó unos botones en un tablero digital que había en un costado, y en cuestión de segundos la tina se llenó.


Ella estaba parada en la puerta, viéndolo hacer.


Apretando otros botones enseguida se empezó a llenar de espuma. Una espuma blanca y esponjosa con perfume a jazmines.


El se dio vuelta y la tomo por las manos. De a poco la llevó al borde de la bañera y le hizo señas para que se metiera. 


Una vez que estuvo ahí, cubierta hasta el pecho de burbujas, se metió él.


Ahora a la luz del día le había vuelto un poco la timidez por estar desnuda. Pero estar escondida tras las burbujas del jabón, la ayudaba a pensar en otras cosas. Como por ejemplo que Pedro también estaba desnudo.


Cada lugar de su cuerpo era perfecto para ella. Solo verlo, le secaba la boca. Le paseó la mirada por todos lados sin inhibiciones, ahora más que nunca. Ahora que sabía lo que ese cuerpo era capaz de hacerle sentir.



****


Pedro, alcanzó a ver como ella lo escaneaba de arriba abajo. 


Le encantaba como lo miraba.


Desvergonzadamente. Y después de que terminó con su cuerpo, lo miró directo a los ojos. Y le sostuvo la mirada.


Era tan poderosa, que Pedro por un segundo se sintió vulnerable. Sintió que esos ojos lo atravesaban.


Queriendo retomar el control de la situación, se sentó en frente de ella, entrelazando las piernas y tomándola de la cara la besó. Un beso que comenzó lento y sensual, y terminó como todos los otros.


Con los dos agitados, buscándose con las manos por debajo del agua.


Pedro sonrió y sacudió la cabeza.


—No puedo darte un beso, que terminamos mal



****


Paula se rió y tratando de poner algo de distancia agarró una de las botellas que había encontrado a un costado de la bañera, una de shampoo, y le dijo.


—Yo te lavo a vos, vos me lavas a mi, querés?


Pedro sonrió divertido y asintió.


Paula se llenó una mano y juntando las dos, empezó a hacer espuma. Se las llevo a la cabeza de Pedro y empezó a masajear.


No había mas sonido que el que hacia el agua cuando se movían.


Pedro sonriendo y con los ojos cerrados hizo un gesto de puro placer.


Divertida, Paula, se rió y le dijo:
—Te gusta?


—Mmm… me encanta… —dijo alargando las A.


—A mi también. — dijo Paula, pensando en él. Y lo mucho que él le encantaba.


Pedro abrió los ojos, y se encontró con los de ella que lo miraban. Inclinándose levemente para adelante le besó los labios. Con ternura. Casi una caricia con los labios.


Paula sintió como todos sus músculos se aflojaban. Eran este tipo de cosas que tenía que aprender a no malinterpretar. Ella podría haber pensado que era una forma de responderle que ella también le encantaba, pero eligió pensar que solamente se trataba de un beso. Un simple beso. Nada más. No tenía que hacer más lecturas.



****


Pedro no podía evitar querer besarla cuando ella lo miraba así.


Cuando se volvió a enderezar, se dió cuenta de que ella aun cerraba los ojos y sonrió. Cada gesto de ella, era algo nuevo nunca antes visto para él. Nunca sabía que iba a hacer, que iba a decir. Le daba curiosidad seguir conociéndola.



****


Paula abrió los ojos de a poco y lo vió sonriendo. Le devolvió la sonrisa, con ganas y le dijo:
—Ahora te toca a vos lavarme. — y le pasó la botella de shampoo


El repitiendo lo que ella había hecho, le masajeó la cabeza.


—Date vuelta, dame la espalda. Así te puedo lavar el largo del pelo.


—Ken peluquero. — dijo Paula divertida. Ambos rieron.


Le hizo caso y le empezó a lavar el pelo mientras le masajeaba lentamente el cuero cabelludo.


Mientras le lavaba, se le ocurrió preguntarle.


—Que pasó con tu jefe al final?


—Nada, porque no lo vi todavía. Este fin de semana no trabajé.


—Vos pensas que te va a decir algo porque no quisiste estar con él? — le preguntó Pedro, mientras inconscientemente se ponía rígido.


—No creo. Nunca me pidió hacer nada, ni me quiso besar. Se me estaba acercado mucho, eso si.


—Que incómodo.


—Si, bastante. Sobretodo, porque todavía no tenemos la confianza y…se puso todo raro.


—Menos mal que te vi.


Paula sonrió y tomando coraje le preguntó algo que la tenía intrigada.


—Mi amigo Marcos le escribió a un chico que se llama Nico para que me salvara de mi jefe… Por qué fuiste vos?


Se hizo una pausa. Un silencio. Y después de unas risitas, le contestó.


—Yo estaba con Nico cuando le llegó el mensaje de tu amigo. Y como tenía muchas ganas de estar con vos, le dije que iba yo. Que ya nos conocíamos.


Así de simple. No había mas que hablar. Le había dado la gana y lo había hecho, sin vueltas. Paula asintió. Casi la traicionan sus inseguridades y le estuvo por preguntar por que, de todas las chicas, inclusive Rebeca, había tenido ganas de estar con ella. Pero no lo hizo. Se lo calló.



****

Cuando terminaron de bañarse, salieron y Pedro le alcanzó una de las batas de toalla que colgaban en los costados. Fue agradable sentirla tibia. Seguramente las barras en donde estaban dispuestas, tenían algún sistema de calefacción para mantenerlas secas y tibias todo el tiempo.


—Que te gustaría comer? — le preguntó.


—Lo que tengas, está bien.


Salieron de la habitación, y se acordó vagamente de que él había cerrado con llave.


De repente una sensación de incertidumbre la invadió. Y si había quedado gente de la fiesta de anoche? Ella, estaba con una bata de baño. Le dió vergüenza.


Pero no había nadie. Estaban ellos solos. Y, de hecho no había rastros de la fiesta que había tenido lugar la noche anterior. Alguien tenía que haberlo limpiado. Y justo cuando estaba por preguntar, un hombre joven, vestido con uniforme pasó hacia la cocina llevando lo que parecía una bandeja de
frutas.


Ahí ella entendió que era el servicio doméstico. Nunca había estado en la casa de nadie que lo tuviera. Menos con uniforme. Era parecido a vivir en un hotel, pensó.


El hombre, salió a la sala, y se presentó como Gerard. Se notaba que hablaba poquísimo español así que fue poco lo que consiguió decir.


Pedro le pidió que le preparara tarta de vegetales y gaseosa light.


Cuando se sentaron a comer, puso música para que estuviera de fondo.


Kings of Leon. Uff. Pensó en los mensajes de David, para que fueran a verlos juntos. Y frunció el seño.


—No te gusta? Puedo cambiar si querés.


—No no. Me encanta. Pero me trae recuerdos feos.


Pedro se imaginó de que estaba hablando, y como había hecho antes, no hizo ningún comentario al respecto. Siguió comiendo. Y al rato, rompió el silencio con algo que nada tenía que ver.


—Esta semana tengo una producción en lo de Eduardo. Así que capaz te veo. — le dijo sonriendo.


Paula sonrió. La idea de volver a verlo pronto, la ponía contenta. No lo podía esconder.


—Cuándo vas?


—El miércoles a las 8 de la noche. Tenemos que hacer una publicidad de jeans, va a estar muy bueno.


—No entiendo mucho de moda todavía.


—Yo te puedo enseñar lo que necesites. Por ejemplo, en las publicidades de jeans los modelos suelen estar descalzos. Y esta marca, específicamente, siempre peina a los modelos de la manera mas natural que haya. Los despeina, sería. Le da una onda rebelde.


—Claro, para parecer desestructurados.


—Exactamente. Mirá.


Y se levantó de la mesa, y buscó lo que parecía una carpeta de folios.


Era su book.


Se quedó boquiabierta, mirándolo modelar. Era bellísimo.


Había fotos en donde no parecía él. Con el cabello rubio, negro, incluso había algunas en donde estaba rapado.


No. Decididamente era increíble pensar que ella había pasado la noche con ese chico. Un chico que no se hubiera extrañado de ver en revistas y afiches en la calle. Pero en la cama con ella? Increíble.


Pasaron lo que quedaba de la tarde charlando sobre los trabajos que había tenido que hacer Pedro.


Las diferentes historias que existían detrás de cada fotografía. Se reían, y a ella le encantaba hablar de estos temas con él. Gracias a todas las producciones en las que habían trabajado, sabía muchísimo de fotografía y conocía a un montón de profesionales, que ella amaba por ser fanática de sus trabajos.



****


Y a él, le encantaba hablar de lo que amaba hacer, con alguien que podía aportar algo interesante.


Era inteligente, y también le gustaba lo mismo que le gustaba él.


La única diferencia es que él se expresaba mejor en frente de una cámara, y ella lograba su expresión en sus composiciones fotográficas del otro lado de la cámara.


Cuando se fijaron la hora eran más de las 8. Afuera estaba empezando a oscurecer.



****


Paula, le dijo que se tenía que levantar muy temprano al día siguiente, al margen de que necesitaba preparar cosas para sus clases, que no había hecho.


Y aunque él la invitó a pasar otra noche a su lado, y llevarla al otro día a la facultad, le dijo que no.


Cuando se terminaron de vestir, Pedro le dijo que la llevaría a su casa.

Paula estaba callada. Algo de tener que despedirse de Pedro la ponía triste. Por lo menos, sabía que se verían ese miércoles. Ya se iba dando cuenta de que era muy tarde para preocuparse por lo mucho que le gustaba. Lo asumía, y le asustaba. El ya le había dicho lo que quería. Habían hablado claro.


Casi. Ni siquiera sabía si iban a volver a pasar una noche juntos.



****


Pedro había querido pasar otra noche con ella. Después de la noche anterior, y del día relajado que habían pasado hoy, tenía ganas de seguir charlando con ella, de seguir besándola…


Y ahora tenía que llevarla a su casa, y no la vería por días.


Pensó divertido que siempre estaba ansioso por llevar a otras chicas a su casa una vez que se despertaba. Inventaba alguna excusa, o algún trabajo le “surgía” justo. Con Paula nada de eso le hacía falta, era ella la que siempre se estaba yendo.


Bajaron al subsuelo del edificio y se subieron al auto de Pedro.



****


A Paula, nunca le interesaron demasiado los autos, ni sabía nada de ellos, pero por lo que había visto, este era uno muy lindo. Un Audi negro. Elegante y moderno. Por dentro era enorme.


—Que música te gusta? — le preguntó él distraído mientras manejaba.


—Escucho de todo un poco, pero tengo dos o tres bandas favoritas. Kings of Leon es una, Death cab for cutie, The kooks, The Bravery, Band of horses…y otros…


—Me encanta. — dijo sonriendo. — Tenemos hasta eso en común.


Le dijo mientras se quedaba pensando. A Paula le encantaba encontrar esas coincidencias con él. Se sentía mas cerca.


Llegaron a su casa y él se bajó y le abrió la puerta del auto. 


Gesto tan anticuado, que los dos se miraron y se empezaron a reír.


Le agarró una mano y la llevó hasta la entrada del edificio.


Se quedo mirándola por un rato largo.


Ella casi tuvo la sensación de que él no se quería ir. Y ella no quería que él se fuera. Si hubiera sido por ella, lo invitaba a quedarse en su casa. Pero sabía que teniéndolo a su lado, no iba a hacer las cosas que tenía que hacer para el día siguiente, y probablemente se mantendría toda la noche
despierta. La pudo el sentido de la responsabilidad.


—Muchas gracias por traerme — le dijo bajito


—De nada Barbie, la pasé muy bien anoche. Gracias a vos.


Qué se suponía que uno tenía que responder a eso? Pensó ella.


Entre risas le dijo:
—Yo también. Gracias también…?


Pedro se rió y asintió. Se tenía que ir. Le soltó la mano, para agarrarle el rostro.


Avanzando rápidamente, la besó.


Paula respondiendo al beso, lo abrazó por la cintura. Antes de que el beso se pasara a más, Pedro se separó y apoyó la frente en la frente de Paula.


—Me hubiera gustado que te quedaras en casa hoy también.


—A mi también. Pero mañana me tengo que levantar muy temprano.


—Si, en realidad yo también. Pero igual, me hubiera gustado. — la miró y le sonrió.


Ella, contenta porque él quisiera pasar mas tiempo con ella, sonrió y se acercó para besarlo.


Se sujetó de su cuello y lo besó. Pensó que, capaz, esta era la última vez que podría estar así con él. Se verían, pero como Pedro siempre tenía una chica nueva, ella no estaba segura que tendría otra oportunidad de besarlo, así que la aprovechó.


Lo besó con desesperación, pegando su cuerpo al de él. 


Pasó sus manos del cuello hacia el rostro de Pedro y ahí los dejó. El la tenía por la cintura, y le devolvía el beso con la misma intensidad.


Esta vez también fue ella la que rompió el contacto.


Se separaron, y ella, con un último chau, subió a su departamento.



****


Pedro se subió a su auto pensando en que el miércoles la vería, y se sacaría todas esas ganas que ahora prácticamente no lo dejaban marcharse.