viernes, 11 de diciembre de 2015
CAPITULO 76
Paula guardó sus cosas y se dispuso a salir. Cuando cruzó la puerta, lo vio apoyado en su auto, con las manos en los
bolsillos.
Ella se acercó y se quedó parada en frente.
—Vamos a tu casa o a la mía, pero prefiero que no hablemos en la puerta de la productora, si? – le dijo tratando de no mirarlo a los ojos.
El asintió y le abrió la puerta del acompañante, para después sentarse al volante.
La radio estaba prendida y sonaba bajito, pero ninguno la escuchaba. El ambiente estaba tirante.
Cada uno iba perdido en sus pensamientos.
Ella vio que se dirigían al departamento de él.
Cuando llegaron, le abrió la puerta y caminó a su lado mientras pasaban por el pasillo. Llegaron, cerraron la puerta y se miraron.
El fue el primero en romper el silencio.
—Perdoname, Pau. – le dijo estirando la mano. —Me olvidé de la entrevista, te lo juro.
—Me di cuenta. – dijo fría.
—Cuando me acordé, me quise morir. Perdón. Podes pensar en como cobrártelo…podes hacérmelo pagar como quieras. Hago lo que me digas, pero… – la tomó por la barbilla. —
Perdoname.
Ella miró para otro lado y le contestó.
—Me dolió que no te acordaras, pero te perdono. No hubiera habido entrevista de no ser por vos, no tiene sentido que me enoje por eso.
El soltó el aire, pero ella todavía no había terminado de hablar.
—Pero lo de anoche, eso si me enoja. Por qué te fuiste así Pedro?
—No sé. Ese mensaje…
—Hablemos de eso. – le dijo mirándolo.
—No se si quiero, Paula.
—Y cómo se supone que vamos a vivir juntos si no hablamos de lo que hay que hablar? Cuando no da, agarramos la puerta y nos vamos? Esto no va a funcionar así.
El se quedó mirándola. Sabía que eso no podía discutírselo.
—Ok, hablemos. Me molesta el tono con el que te habla tu amigo. Es como si no supiera que tenes novio.
—El es así…y… – él la interrumpió.
—Es así y una mierda. El todavía te espera. El te sigue diciendo que siente cosas por vos. No me lo banco. Te veo
cuando hablas con él, te pones mal. – dijo levantando la voz.
—Es mi amigo. Obvio que me pongo mal porque esté lejos. Cuando se fue me dijo que me iba a esperar siempre…por
eso… – él volvió a interrumpirla.
—Y vos nunca le dijiste que haga su vida? Qué te deje de esperar? O estas viendo si esto funciona y si no te vas?
Estas probando a ver que onda? – dijo frunciendo el ceño.
—Pedro, yo te elegí a vos. Te fui a buscar, a vos. Nos vamos a mudar juntos… – decía ya al borde de las lágrimas.
El se dio cuenta de que empezaba a ponerse mal, así que suavizó su tono de voz.
—Me elegiste a mi, pero te pasan cosas con los dos. Eso me duele, Paula. Y me molesta, porque se que en el fondo
yo tengo la culpa.
—De qué? – preguntó sin entender.
—Si yo no me hubiera ido a Londres a hacer esa gira de promoción, nada de lo que pasó con Rebeca y Coty nos
hubiera separado, y vos no te hubieras acercado a Marcos, ni te hubieras empezado a enamorar de él también…
—Yo no estoy enamorada de Marcos. – le dijo de manera cortante.
El se quedó callado. La miró inseguro. Podía darse cuenta de su duda, latente en sus ojos.
—Ok. Yo confío en que me estés diciendo la verdad. Tampoco dejaría de amarte y de querer estar con vos, si me
dijeras que estás enamorada de él también. Se que también me querés a mi. Pero me dolería. – dijo cerrando los
ojos.
— Voy a hablar con él. Tenés razón. Nunca le dije que deje de esperarme. No significa que quiera ilusionarlo, o incitarlo a que me siga diciendo lo que me dice. Nada más que no quería…
—Hacerlo sufrir. Te entiendo. Pero entendeme también a mí.
Ella asintió. Tenía toda la razón. Iba a hablar con él cuando pudiera, y le contaría que se estaba por mudar con Pedro, que comenzaba una nueva etapa en su vida, y que estaba poniendo todas las fichas para que esa relación funcionara.
Su amigo, tenía que hacer su vida. No sentirse atado a ella.
Suspiró. Iba a ser difícil.
El, se acercó y sin decirle nada, la abrazó. Ella se abrazó más fuerte y los ojos empezaron a picarle.
—Quise que viniéramos acá porque necesitaba que te quedaras conmigo esta noche. Y en tu casa, por ahí te enojabas y me echabas.
—Acá me podría haber ido si quería. – dijo sonriendo.
—Si, pero hasta que llegaras al ascensor, y desde ahí, los once pisos hasta la puerta de abajo, tenía más tiempo de rogarte que te quedaras, Barbie.
Ella se rió y negó con la cabeza.
—Por mi parte te prometo que no voy a volver a escaparme cuando algo me moleste. – le dijo.
Ella asintió sin dejar de abrazarlo. A veces parecían dos adolescentes.
—Estoy perdonado, entonces? – le preguntó separándose para mirarle los ojos. No le contestó con palabras. Le tomó el rostro con las dos manos y lo besó. El, sonriendo, le devolvió el beso tomándola con fuerza desde la cintura.
Su cuerpo empezaba a temblar.
Escuchó ruidos en el comedor y supo que es Gerard, quien trabajaba para Pedro, ahora poniendo la mesa para la cena.
Esta es a la vida que tiene que acostumbrarse de ahora en más.
Pedro levantó suavemente su remera, y empezó a rosar su espalda con la punta de los dedos.
—Vamos a comer o comemos después? – preguntó entre besos.
Mmm…la idea era tentadora. Pero ya iban a tener toda la noche, y seguramente Gerard estaría esperando para comer hasta que ellos comieran, así que reprimió las ganas que tenía, y se separó levemente. Además tenía hambre.
Casi no había comido nada ese día.
—Vamos a comer Ken. – dijo sonriendo.
Lo tomó de la mano y lo arrastró a la mesa.
Durante la cena, Pedro había querido saber todo acerca de la entrevista con Amanda. Se detuvo en describirle todos
los detalles y los planes que habían hecho, y le mostró los bocetos. Estaba impresionado, podía notarlo. Se sintió
levemente orgullosa de su trabajo.
El, por su parte, le comentó que había avances en la otra campaña. La que ella había hecho desde cero. Ya estaba todo el presupuesto, y los planes de publicidad empezarían a marchar cuanto antes.
Ya tenían el visto bueno de las principales revistas en donde se publicarían las gráficas, y los afiches de la calle. Ella sonrió. A partir de ese punto, su trabajo estaba terminado.
Su primer trabajo. Una emoción se instaló en su pecho.
Estaba feliz.
Pedro abrió una botella de champagne y brindaron para festejarlo.
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